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“La realidad virtual
es un riesgo para el ser humano”
Reflexiones de un especialista en
Chesterton
Esta entrevista al
Padre Ian Boyd, Presidente del Instituto
G. K. Chesterton para la Fe y Cultura la
realizó el Sr. Alberto Almendáriz,
periodista del diario La Nación de
Argentina y fue ublicada el dia
miércoles 21 de Septiembre de 2005.
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Como en las décadas
del treinta y del cuarenta, cada vez
son más los intelectuales que
revalorizan la figura y la obra del
escritor británico Gilbert Keith
Chesterton (1874-1936).
El padre Ian Boyd,
presidente del Instituto Chestertoniano
para La Fe y la Cultura, de la
Universidad de Seton Hall, en Nueva
Jersey, se basa en las ideas del gran
autor católico para afirmar que el
problema más grave de la actualidad es
la falta de imaginación y que la
realidad virtual es un riesgo para los
seres humanos. El Padre Boyd participa
desde hoy hasta el sábado de la Primera
Conferencia Iberoamericana sobre
Chesterton, organizada por la Sociedad
Chestertoniana Argentina y patrocinada
por el cardenal Jorge Bergoglio, en el
Auditorio Santa Cecilia de la
Universidad Católica Argentina, en
Buenos Aires.
Autor de Ortodoxia
(1908) y de las entrañables novelas
policiales del padre Brown y uno de los
escritores católicos que mas influyeron
en los fieles del siglo pasado,
Chesterton sostenía que el consumismo
tiene el poder de desintegrarlos
vínculos comunitarios, base de nuestra
sociedad. No estaba errado: hoy sufrimos
los efectos de un consumismo que se ha
instalado tanto en el centro del
capitalismo mundial, Estados Unidos,
como en los supuestos paraísos
comunistas de China, Vietnam y Cuba.
Boyd, nacido en Blame Lake, Canadá, hace
69 años, se crió en lo que Chesterton
describía como una comunidad utópica, un
pequeño pueblo en el que todos se
conocen, son dueños de tierras o de
algún negocio y tienen una profesión.
Desde muy joven, Boyd tomó contacto con
los libros de Chesterton, ya que su
padre era fanático del escritor. Tras
estudiar literatura inglesa —primero en
la Universidad de Saskatchewan y luego
en Toronto y en Escoda—, se ordenó en la
Congregación de San Basilio, inspirado
por su hermano mayor. Durante años
profesor en el Saint Thomas More College
de la Universidad de Saskatchewan, Boyd
es hoy reconocido mundialmente como una
autoridad en Chesterton. Poco antes de
partir hacia Buenos Aires, el presbítero
—que visita por primera vez la
Argentina— converso con LA NACION acerca
del estado de la fe, la cultura y la
razón en el mundo actual, y sobre las
ideas de Chesterton, cuyos libros fueron
admirados y emulados por autores tan
disímiles como W. H. Auden, Paul Claudel,
Agatha Christie, Ernest Hemingway,
Graham Greene, Gabriel Garcia Marquez y
nuestro Jorge Luís Borges.
Chesterton escribió mucho sobre la
crisis cultural de su tiempo, a
principios del siglo XX. Cree que
estamos mejor o peor hoy?
La crisis cultural tiene que ver
con la perdida del sentido de lo sagrado
y con una suerte de fealdad espiritual y
maldad que ya se percibía en tiempos de
Chesterton. Hoy ha empeorado. Es lo que
Chesterton llama la pérdida de
limitaciones religiosas fuertes, de la
memoria cultural y del miedo a Dios. Los
síntomas de esto los veíamos entonces y
más ahora en las grandes ciudades,
extendidas y sin forma, en la falta de
una amplia y justa distribución de la
propiedad y en la pérdida de la dignidad
humana, del valor de los símbolos y los
rituales y de la sanidad esencial de las
comunidades pequeñas. Chesterton vio
estas cosas en su tiempo y mucha gente
pensó que exageraba, pero hoy vemos cómo
sus profecías se han cumplido. Creo que
los libros, las obras teatrales y los
poemas de Chesterton son enormemente
importantes todavía hoy Contienen una
sabiduría atemporal sobre los seres
humanos, el mundo, un mundo creado por
Dios, y los a veces terribles submundos
creados por los hombres.
¿Cuáles son los tres problemas más
graves de la crisis que vivimos?
Creo que el primero es la falta de
imaginación. Hay que ser capaces de
imaginar un mundo mejor, si se quiere
construirlo. Y hay algo en el anonimato
de la sociedad de masas que lo hace más
difícil: la gente se siente Como parte
de un engranaje, de una maquinaria en la
que no hay salida. El segundo tiene que
ver con la degradación de la cultura,
que también viene de la pérdida de la
comunidad. Si una sociedad es
esencialmente sana culturalmente, es más
fácil llevar una vida buena humana. El
envenenamiento de la atmósfera moral de
la sociedad ha debilitado ala gente. No
es que crea que la gente era más
virtuosa antes, pero si creo que la
cultura era más sana. Tercero, creo que
hay una suerte de aislacionismo moral
que ha hecho más difícil que la gente
esté en contacto. Cada persona vive en
un universo propio y, como diría T. S.
Eliot, el resto de la gente no es más
que proyecciones, así que cada uno
termina inventando su propio mundo.
¿Qué
propondría para luchar contra estas
tendencias? Parecería que las grandes
ciudades no son, para usted, un buen
lugar para vivir...
No; si las ciudades son ciudades
con barrios, donde existe una comunidad
concreta, se puede llevar una buena
vida. Lo que es muy peligroso es la
realidad virtual. Chesterton utiliza el
pueblo, la aldea, como paradigma, pero
en realidad se refiere a toda comunidad
verdadera, humana.
Que piensa de la
globalización?
Es algo que
me da miedo. Existe el riesgo de que la
gente pierda el contacto con la realidad
concreta, de que pasemos a vivir en un
universo virtual con los medios
electrónicos. Es muy difícil entender la
verdad de una situación si uno no está
allí y solo la percibe a través de la
televisión o Internet.
No cree que los
medios electrónicos nos permiten conocer
otras realidades?
Pero lo que nos dan no son realidades.
En el mejor de los casos, nos transmiten
hechos, yen el peor de los casos,
mentiras, pero nunca se materializan.
Nos dan muchas cosas útiles, pero no son
un sustituto para una existencia
encarnada, arraigada. Claro: los medios
electrónicos no son malos en si mismos.
Si usted pertenece a una comunidad real,
estos medios le posibilitan comprender
más lo que está pasando en otro lugar
del mundo. Pero el riesgo está en que
veamos esto como una realidad virtual,
en la que no nos importa mucho qué les
sucede a esas personas, porque no son
más que entidades en una pantalla.
Habló
antes de una creciente devaluación de
los símbolos y los rituales. No cree que
las grandes religiones han contribuido
bastante a esa devaluación con todas las
cosas terribles hechas en nombre de la
fe?
Claro, ése es uno de los problemas
fundamentales. La Iglesia está compuesta
por hombres pecadores. Chesterton se
refería a la posibilidad interna del
egoísmo, que es lo que la Iglesia
llamaría el pecado original, que es el
problema madre. Nosotros mismos somos el
problema. Y en la Iglesia, al estar
compuesta por humanos, hay personas
buenas y malas. Pero la religión
correctamente entendida une ala gente.
Eso es lo que significa la palabra. El
efecto normal de la religión es crear
armonía, no lo contrario. Obviamente que
se han hecho terribles cosas en nombre
de la religión, al igual que en nombre
de las utopías seculares de los últimos
200 años. Esos son abusos claros. La
religión supone limitaciones, y no una
incitación ala violencia y al egoísmo.
Es una invitación a amar no a odiar Son
aquellos que están separados de la
religión, o los que crean su propia
versión atroz de ella -como Un Hitler o
un Stalin—, quienes hacen el mayor daño.
Sin embargo, a veces
es el dogmatismo exacerbado de los
fieles, el aferrarse a ideas propias, lo
que lleva a los conflictos entre
religiones.
Es verdad. Chesterton
siempre mantuvo amistades con gente que
desde el punto de vista ideológico era
muy diferente de él: George Bernard
Shaw, H. G. Wells y otros. Para él, cada
punto de vista tenía un valor. Y en ese
sentido siempre fue un liberal. Lo que
enseña la Iglesia es que otras
comunidades religiosas, el Islam, el
judaísmo, el budismo, representan
verdades parciales, de las que todos
podemos aprender. Y creo que las
personas realmente religiosas son
aquellas que llaman ala unidad, que
están dispuestas a aprender de las otras
religiones. Históricamente, han sido muy
pocas las situaciones en las que la
religión fue una fuente de fricción,
como en el siglo XIV. Tal vez con el
terrorismo islámico ahora estemos
empezando otra época, aunque no estoy
seguro de ello.
Cómo deberían
reaccionar los verdaderos fieles -y, por
qué no, los ateos— ante quienes ponen
como excusa la religión para condenar a
otros o cometer actos abominables, como
son los ataques terroristas?
En la primera
historia de Brown, Chesterton describe
un momento maravilloso, en el que el
Padre desenmascara a un falso sacerdote.
Cuando se le pregunta cómo habla sabido
qué no era verdadero, responde que
porque había atacado ala razón, y que
eso es símbolo de mala teología. Creo
que un entendimiento racional, el no
hacer una caricatura de otras
religiones, nos llevará a una mayor
comprensión. Debemos tomarnos tiempo
para leer y comprender el contexto
histórico de las distintas religiones.
En Occidente tenemos la costumbre de
pensar que somos lo mejor de la
humanidad. Y ahí vemos de vuelta
esa falta de imaginación, de imaginar
históricamente lo que significa ser un
musulmán o un hindú devoto. Chesterton
decía que en tiempos de conflicto la
gente muestra su peor cara al enemigo.
Lo importante es descubrir las otras
caras, que se ven en la gente común.
Qué
cree que es más importante para el
hombre moderno, la razón o la religión?
Creo que la fe debe basarse en la
razón. El universo es racional. Seria
trágico separar el sentido religioso del
sentido racional. La prueba está en
constatar la religión con lo cotidiano,
y no con abstracciones.
Cree
que tener un presidente como George W.
Bush gobernando el país más poderoso
del mundo, con una visión religiosa muy
firme, es malo para las relaciones
internacionales?
Es bueno en si mismo que un
presidente tenga convicciones religiosas
firmes. No sé si es bueno o malo para
las relaciones internacionales. Pero,
qué preferiría? Un hombre indiferente
ala religión, u hostil a ella, a cargo
de la política exterior?
Chesterton escribió: “En cada país,
los ricos son la escoria del mundo”.Cree
que en América Latina, donde hay
contrastes tan grandes entre una minoría
rica y una inmensa mayoría pobre, las
clases altas son las responsables de lo
que sucede?
A Chesterton le gustaba expresar
verdades a través de tácticas de
asombro. Lo que dijo me recuerda a un
comentario de Jonathan Swift. Que decía:
“Si quieres saber lo que Dios piensa
del dinero, debes mirar al tipo
de gente ala que se lo da”. Debemos
recordar también, sin embargo, que hay
otros tipos de pobreza, además de la
económica. Desde este punto de vista, el
peligro moral de las riquezas es su
terrible habilidad para volverlo a uno
ciego respecto de los padecimientos o
las necesidades de los demás. Chesterton
no se oponía al capitalismo. Por lo
contrario: veía en la propiedad privada
algo tan bueno que debía ser distribuida
tanto como fuera posible. Los mercados
libres son Un componente necesario de la
libertad, pero, lamentablemente, los
mercados del capitalismo moderno no son
libres. El neoliberalismo es el
problema, no la solución. Es un viejo
enemigo. La Argentina descubrió eso de
una manera dura. Pero el neoliberalismo
es el enemigo de Estados Unidos,
también.
Por
qué cree que Chesterton influyó tanto en
Jorge Luís Borges?
Lo
que
Borges admiraba en Chesterton era su
sabia imaginación. Borges creía que
cuando Chesterton confiaba en su
imaginación no se equivocaba. Y la
crítica de Borges a el se refiere
justamente a eso: creía que Chesterton
era decepcionante cuando subordinaba su
imaginación a una racionalidad más
estrecha. Pero tal vez solo significa
que Borges nunca entendió por completo
la dimensión religiosa de la obra de
Chesterton. Una comprensión más profunda
nos ayuda a reconocer que en Chesterton
la imaginación es lo que se podría
llamar sacramental: era un gran escritor
religioso que se refería pocas veces
directamente a la religión. Enseñó a sus
lectores a descubrir a Dios en la parte
de la vida en la que Dios parecería
ausente. Borro la diferencia entre lo
sagrado y lo profano.
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